Al fin supe que no eran sirenas.
I.
Conté las piedras de casa al kiosco
y siempre fue el mismo número
hasta encontrarme con una ciudad
que se abre con miles de ellas amontonadas
en una orilla sin sirenas.
II.
Es magnífico verlas por la madrugada
cuando caminan descoloridas
torciendo sus voces de mala muerte,
pero también verlas adaptar sus pasos
y articular sus voces a la par
del grito desesperado de invierno del mar.
III.
Conté las piedras y supe que cuando
no cantaban podían callar para siempre.
Fue magnífico acompañarlas en su paseo de día
pero también detenerse en su constante resignación,
sentadas de espaldas ante el podio del Sol,
a veces con sus carteras y zapatos
y otras con los pómulos rosados.
Conté una por una y vi cómo se dormían
con el rimel escurriéndose entre las grietas
y cómo un choque de agua salada
golpeaba
sobre las sienes para que vuelvan
hipertensas cemento sobre cemento.
IV.
Miro cada una de las caras de casa al kiosco
y mientras todas gritan, pierdo la cuenta en la mitad del viaje.
Conté las piedras de casa al kiosco
y siempre fue el mismo número
hasta encontrarme con una ciudad
que se abre con miles de ellas amontonadas
en una orilla sin sirenas.
II.
Es magnífico verlas por la madrugada
cuando caminan descoloridas
torciendo sus voces de mala muerte,
pero también verlas adaptar sus pasos
y articular sus voces a la par
del grito desesperado de invierno del mar.
III.
Conté las piedras y supe que cuando
no cantaban podían callar para siempre.
Fue magnífico acompañarlas en su paseo de día
pero también detenerse en su constante resignación,
sentadas de espaldas ante el podio del Sol,
a veces con sus carteras y zapatos
y otras con los pómulos rosados.
Conté una por una y vi cómo se dormían
con el rimel escurriéndose entre las grietas
y cómo un choque de agua salada
golpeaba
sobre las sienes para que vuelvan
hipertensas cemento sobre cemento.
IV.
Miro cada una de las caras de casa al kiosco
y mientras todas gritan, pierdo la cuenta en la mitad del viaje.
5 comentarios:
jugamos a la payana?
dale, en el costado, en el cordoncito nomás de la vereda
a mí me gusta, no soy bueno, pero me esfuerzo
y así son solo piedras y nada más
juguemos, si?
dale, juguemos, aunque va a costar levantar semejante pedazo de piedra. al menos en el primer intento.
a propósito, es ud. quien "zamarrea" a los chicos del polimodal? si es así, debería repensar lo anterior.
je. saludos..
Me cuesta hablar de algo que leo tan claramente. Pensé en decir algo como un lector anónimo o que no sabe nada, pero no se puede, y no tiene sentido.
Me gustó mucho, claro, casi en prosa! Me gustó mucho la 'sinestesia' que lograste en algunas cosas (no, no te voy a decir qué), en otras menos, y me alegra que concretes empresas abarcativas, arriesgadas y de largo tiempo.
Y mas te vale que no cierres esto.
Salutt
siempre, hay que jugar, siempre
las sirenas, que canten ellas
sí, osy ese
aunque el blog lo comparto con bsas
así que siempre no soy yomuy de rimbaud
y qué debo repensar? zamarrear?
es hermosos
así se caen las ideas o al menos se siente emoción
Majo!! vas el sábado a ver a Juan? ja, le hago propaganda!! Nos veremos ahí o en los pasillos...
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