viernes 31 de octubre de 2008

Flâneur.



Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, cantando, volando en su pureza
como los niños en las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados y distancias
……………………………………………………….inasibles
en la patita de ese gato quebrada por el automóvil
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
Óxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas por los números de la
………………………………………………………oficina.
¿Qué voy a hacer?, ¿ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera y bocanadas de
………………………………………………………..sangre?
No, no; yo denuncio.
Yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

Federico García Lorca.
Fragmento de “New York (Oficina y denuncia)” de Poeta en Nueva York

jueves 23 de octubre de 2008

Arena.


Inalcanzables/ serán los pájaros /o el mástil de algún barco de papel/ ¿será el precipicio que nos espere y separe? (...) Inmensurable será al fin /lo estratosférico,/ la arquitectura recortada, la asimetría urbana/ y el saldo de tiempo del que nunca se habla.

viernes 17 de octubre de 2008

Después.

Deslizándose cuesta abajo:
un taxi y él fuman frágiles todo el humo
en el asiento de atrás;
la sangre,
ahora del cuchillo y de su lengua etílica,
luego será del Este y de la sobriedad del mar;
y los costados lumínicos,
que se desprendían de ambas veredas
y se apagaban con los besos
tumbantes sobre el parque
(como si no fueran de nadie),
mirarán para abajo indagando
al terreno por su aparente neutralidad

....................... [las luces se apagan y
........................no hay quien las mueva,
como no hay quien abra el cielo
ni su boca de inasible pulpa y jugo]

Él fumaba frágil
en el asiento de atrás
................................Ella se dormía
repitiendo el gesto
de limpiarse las lágrimas
enredadas en sus bucles
adecuándolas a fórmulas
.................................esquemas,
recuerdos como rocío

Hay un taxi sin lágrimas ya en el parabrisas,
la sangre del cuchillo y los costados lumínicos
desprendidos ahora de su mástil.

Agustín Barovero
María José Imperial

viernes 10 de octubre de 2008

Verde.



Une île paresseuse où la nature donne/ Des arbres singuliers et des fruits savoureux;/ Des hommes dont le corps est mince et vigoureux, / Et des femmes dont l'oeil par sa franchise étonne.


Charles Baudelaire,
"Parfum exotique", Les fleurs du mal.