y verás de su cruel espina el dulce barro;
en sus cenizas, el fatal asombro, la luz tenue
buscando en la tierra dominada su brutal victima.
Y sobre las lágrimas, las voces perdidas
ya neutralizadas por las ráfagas del tiempo
me dejan aislado, como aroma de una sombra.
Dame la espalda, dame la espina y el barro,
las cenizas y el asombro, la irradiante luz.
Dame la voz perdida en el tiempo,
y ante el filo de una lágrima, yo haré de la rosa, la rosa.
Mariano Vergara
3 comentarios:
jaja no tiene que ver mucho con las ciudades igual. Besos Majo, nos estamos viendo.
Ah,¡buen título!
Pero tiene que ver con "otras cosas". y sí, me tomé el atrevimiento de ponerle un título; también cambié la palabra que está en cursiva. La idea era subirlo con una foto, pero el texto así está bien -aparte iba a apropiarme demasiado-. Un beso, Mariano!!! Después subo algo más, aunque prometo pedir tu autorización. ;)
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