jueves 9 de abril de 2009

οδμή

Dale a la rosa el poder de ser rosa
y verás de su cruel espina el dulce barro;
en sus cenizas, el fatal asombro, la luz tenue
buscando en la tierra dominada su brutal victima.

Y sobre las lágrimas, las voces perdidas
ya neutralizadas por las ráfagas del tiempo
me dejan aislado, como aroma de una sombra.

Dame la espalda, dame la espina y el barro,
las cenizas y el asombro, la irradiante luz.
Dame la voz perdida en el tiempo,
y ante el filo de una lágrima, yo haré de la rosa, la rosa.


Mariano Vergara

3 comentarios:

Mariano dijo...

jaja no tiene que ver mucho con las ciudades igual. Besos Majo, nos estamos viendo.
Ah,¡buen título!

María José Imperial Pelaggio dijo...

Pero tiene que ver con "otras cosas". y sí, me tomé el atrevimiento de ponerle un título; también cambié la palabra que está en cursiva. La idea era subirlo con una foto, pero el texto así está bien -aparte iba a apropiarme demasiado-. Un beso, Mariano!!! Después subo algo más, aunque prometo pedir tu autorización. ;)

María José Imperial Pelaggio dijo...
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