sábado 24 de enero de 2009
jueves 1 de enero de 2009
Alicia en Baker Street.
A Joaquín
...El asfalto apenas si irradia un humo grisáceo como efecto de la lluvia anterior. A veces se me ocurre pensar que esto es fruto del rostro innato de una ciudad que vive en congruencia con el mar; otras veces, en cambio, sólo se ve como una nube que se presenta, pasa lento y se va.
...Alicia en Baker Street fuma pipa con tabaco de un desconocido y da su testimonio: declara no haber visto un alma; sólo recuerda haberlo escuchado a él y ver las baldosas pasar ante sus ojos como si jugasen una carrera o se preocuparan por ocupar un espacio en ellos.
...Jamás hubiera creído que fijar la mirada iba a ser tarea fácil, más aun sostenerla y meterse en la calle de las mil maravillas.
...Adentro el calor hizo viento e intentó volar al humo: era la calle de las maravillas; un remolino se estaba llevando todo al ojo de la tormenta. Mientras tanto, ellos estaban fijos en la boca de otra tormenta, donde los cuerpos emergían ahora en el lugar de la lluvia y del viento.
...De eso quedó un silencio más adentro que lo evoca. Tal vez sean los residuos de la noche anterior o el aire que entra y se concentra en los resquicios de los huesos.
....Allá se ve que la ruta es la frontera entre una ciudad y el silencio.
...Pasan los días, Alicia sigue intacta en Baker Street, la calle de las mil maravillas.
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