domingo 12 de julio de 2009

1348

........."...Y no valiendo contra ella ningún saber ni providencia humana (como la limpieza de la ciudad de muchas inmundicias ordenada por los encargados de ello y la prohibición de entrar en ella a todos los enfermos y los muchos consejos dados para conservar la salubridad) ni valiendo tampoco las humildes súplicas dirigidas a Dios por las personas devotas no una vez sino muchas ordenadas en procesiones o de otras maneras, casi al principio de la primavera del año antes dicho empezó horriblemente y en asombrosa manera a mostrar sus dolorosos efectos (…) Y para curar tal enfermedad no parecía que valiese ni aprovechase consejo de médico o virtud de medicina alguna; así, o porque la naturaleza del mal no lo sufriese o porque la ignorancia de quienes lo medicaban (de los cuales, más allá de los entendidos había proliferado grandísimamente el número tanto de hombres como de mujeres que nunca habían tenido ningún conocimiento de medicina) no supiese por qué era movido y por consiguiente no tomase el debido remedio, no solamente eran pocos los que curaban sino que casi todos antes del tercer día de la aparición de las señales antes dichas, quién antes, quién después, y la mayoría sin alguna fiebre u otro accidente, morían. Y esta pestilencia tuvo mayor fuerza porque de los que estaban enfermos de ella se abalanzaban sobre los sanos con quienes se comunicaban, no de otro modo que como hace el fuego sobre las cosas secas y engrasadas cuando se le avecinan mucho. Y más allá llegó el mal: que no solamente el hablar y el tratar con los enfermos daba a los sanos enfermedad o motivo de muerte común, sino también el tocar los paños o cualquier otra cosa que hubiera sido tocada o usada por aquellos enfermos, que parecía llevar consigo aquella tal enfermedad hasta el que tocaba. No solamente pasaba del hombre al hombre, sino lo que es mucho más (e hizo visiblemente otras muchas veces): que las cosas que habían sido del hombre, no solamente lo contaminaban con la enfermedad sino que en brevísimo espacio lo mataban. De lo cual mis ojos, como he dicho hace poco, fueron entre otras cosas testigos un día porque, estando los despojos de un pobre hombre muerto de tal enfermedad arrojados en la vía pública, y tropezando con ellos dos puercos, y como según su costumbre se agarrasen y le tirasen de las mejillas primero con el hocico y luego con los dientes, un momento más tarde, tras algunas contorsiones y como si hubieran tomado veneno, ambos a dos cayeron muertos en tierra sobre los maltratados despojos.




........¿Qué más puede decirse, dejando el campo y volviendo a la ciudad, sino que tanta y tal fue la crueldad del cielo, y tal vez en parte la de los hombres, que entre la fuerza de la pestífera enfermedad y por ser muchos enfermos mal servidos o abandonados en su necesidad por el miedo que tenían los sanos, a más de cien mil criaturas humanas, entre marzo y el julio siguiente, se tiene por cierto que dentro de los muros de Florencia les fue arrebatada la vida, que tal vez antes del accidente mortífero no se habría estimado haber dentro tantas?"

Giovanni Boccaccio.
Decamerón

viernes 3 de julio de 2009

Sobre una historia conocida y repetida (Canto I)



Remedia Amoris.

Fue una idea malísima lo de volver a vernos.
No hicimos otra cosa que intercambiar insultos
y reprocharnos viejas y sórdidas historias.
Luego te fuiste, dando un sonoro portazo,
y yo me quedé solo, tan furioso y tan solo
que no supe qué hacer salvo desesperarme.
Bebí entonces. Bebí como los escritores
malditos de hace un siglo, como los marineros,
y borracho vagué por la casa desierta,
cansado de vivir, buscándote en la sombra
para echarte la culpa por haberte marchado (…)




Luís Alberto de Cuenca
en Memorabilia.



sábado 27 de junio de 2009

And I love the queen, he said.

Animales o roedores carroñeros en mi espalda.

Por toda mi espalda, por todos mis papeles
abajo, en la vereda, y en el subsuelo con agua
séptica
animales o roedores carroñeros quieren llevarse
a la princesa.

Mugre separando los libros y lápices rotos que
se empeñan en escribir sobre papeles pasados de tiempo
papeles tarde y tardes de tareas ya expiradas.
Y la gente que no me mira
cabezas ciegas, dirían algunos,
para otros, sin embargo, imprudentes
animales o simples roedores carroñeros pero a mis espaldas
siempre ante mi espalda.

.............................. (siete días en cartel y afuera el mundo
...............................se regala en concesión
.............................. o se vende lo más barato
...............................al precio de viditas, vidalitá,
...............................viditas de excrecencias
...............................del sistema humano

...............................¡el hombre creó la máquina
...............................y la máquina hizo la antítesis del Hombre!)

Esas cosas negras que caminan al rededor de Ella,
que crecen en cualquier rincón y que
no mueren pero a veces matan
y otras veces se cuelan en la superficie
o se cuelgan en la superficie para finalmente despegar.
La mayoría de las veces logran violar las fronteras
y piden pan y sí les dan

...............................y el hombre creó la máquina,
...............................¡y yo amo a la reina!

Mis huesos se astillan contra la cama
aplastado por el halo de su cuerpo,
y aunque me posea, intento creer
que ella es mía.




Agustín Barovero & Cia.

lunes 15 de junio de 2009

Caída libre.


martes 9 de junio de 2009

Yo quería besarte.

Estábamos en una sala de las habitaciones favoritas de mi infancia
esa de piso embaldosado
y ventanas profundamente excavadas en el muro
esa con puerta de dos hojas
que abre de golpe sobre el enorme jazminero

(yo quería besarte
planeaba el camino mejor hasta tus labios

Pero había comprendido ya que era imposible
cuando te vi de pronto muy cerca de mí
apoyados los hombros contra la pared

entonces dije no sé qué frase
y antes de terminarla ya estaba sobre tu boca
tu permaneciste quieta
sólo tus dientes resistían en semicírculo

pero mientras mi beso premioso se cumplía
tus ojos lloraban grandes lágrimas silenciosas
que invadían lentamente tus pómulos tus mejillas
iluminaban tu cara con cambiantes reflejos plateados
y se acercaban serpenteando a la linde de nuestros labios)

el sueño continuaba después
con otras alternativas sin importancia.

César Fernandez Moreno

miércoles 3 de junio de 2009

In absentia.

Desde que Marie se ha ido las noches son bastante distintas.
______________________________________
El reverso y el anverso de mi cuerpo los conozco de memoria,
no basta apoyarme sobre un hombro u otro para dormir;
el peso de mi cuerpo los debilita,
los vence y quedo rendido,
sin poder conciliar el sueño
.................................................–generalmente boca arriba-.
_______________________________________
_______________________________________
Desde que Marie se ha ido, he calculado
casi con precisión
cuál es la frecuencia con la que pasan los colectivos;
.............................................. -sólo los escucho-
casi siempre cada diez minutos,
aunque después de medianoche la distancia se amplía
..............................................--sólo la escucho-
_______________________________________
_______________________________________
Desde que Marie no está, me dedico
-fundamentalmente- a extrañarla.

domingo 31 de mayo de 2009

Opiniones de un payaso (*)


............Oscurecía ya cuando llegue a Bonn, y me forcé esta vez a no poner en marcha el piloto automático que en cinco años de viajar se ha formado en mi interior: bajar las escaleras del andén, subir las escaleras del andén, dejar maleta, sacar billete del bolsillo del abrigo, recoger maleta, entregar billete, al puesto de periódicos, comprar periódicos de la tarde, salir a la calle, llamar un taxi. Durante cinco años partí yo casi todos los dias de algún punto y llegue a cualquier otro punto, por la mañana subía y bajaba las escaleras de la estación, tomaba taxis buscaba dinero en el bolsillo de mi chaqueta para pagar al conductor, compré periódicos en el quiosco, y en algún rincón de mi conciencia disfruté la incuria minuciosamente estudiada de este piloto automático. Desde que Marie me ha abandonado para casarse con este católico, Züpner, el funcionamiento se ha hecho todavía más automático, sin perder su incuria. Para el trayecto de la estación al hotel, del hotel a la estación, hay una unidad de medida: el taxímetro. Y así dista dos marcos, tres marcos, cuatro marcos cincuenta de la estación.




..........Desde que Marie se ha ido, he perdido el ritmo alguna que otra vez, he tomado el hotel por estación, nervioso ante la conserjería he buscado mi billete o a la entrada del andén he preguntado al empleado el número de mi habitación, algo, llámesele casualidad, o lo que sea, me hizo recordar mi presión y mi situación. Soy un payaso.



_____________
(*) Texto: Heinrich Böll: Opiniones de un payaso.
Imágenes: Mariano Imperial.